Especial: abuso sexual III

Gracias por seguirle la pista al especial que con tanto empeño hemos preparado para la difícil situación por la que pasas y pasa tu pareja. Esta es nuestra tercera y última entrega en donde abordaremos las diferencias en comportamiento y aceptación entre hombres y mujeres tras un episodio de abuso sexual y la mejor manera de estar al tanto de cada uno según su género, con la premisa de que este es un acto tan devastador tanto para ellas como para ellos.

Por mucho tiempo se ha hablado de que las mujeres son las principales víctimas de la violencia sexual, y si vemos las cifras de cada país, de cada organización, confirmamos que así es. Pero lo que no debemos pasar por alto, es que un porcentaje que cada vez se incrementa más, pertenece a los hombres y que los efectos pueden a veces ser más dañinos, ya te explicaremos nuestros argumentos.

Las mujeres: Ninguna mujer debería ser tocada con violencia, de eso no hay duda; más sin embargo cuando sucede, las mujeres sienten que su cuerpo, y más que este, su alma, su ser, han sido desquebrajados como una porcelana al caer al suelo. Se sienten desgraciadas y al contar con una sensibilidad natural más aguda, pueden encontrar esto como una verdadera hecatombe en la que no encuentran salida, pues algo muy dentro que no saben definir bien, ha desaparecido.

Es probable que si su pareja es un hombre, no quieran platicar demasiado sobre lo sucedido, pues de alguna manera y para el momento, encuentran el sexo contrario un tanto hostil, así que si un día decide confesártelo, escúchala lo mejor que puedas, no las juzgues y bríndale un cumulo de posibles soluciones. Si en cambio ves que no quiere platicarlo contigo, es preciso que busques a una chica de su confianza como su madre, su hermana o su mejor amiga, pero siempre estando a su lado, manifestándole que sin importar lo que pase la apoyaras en la decisión que tome.

Los hombres: Te decíamos al principio que para un hombre podría ser mil veces más complicado, y aquí encuentras las razones: por mucho tiempo el género masculino ha sido visto como fuente de poder, de razonamiento, de muestras de fuerza, por lo cual muchas culturas, incluso en países desarrollados como el nuestro piensan que es imposible que un hombre sea violado, y peor aún, que si esto sucede, él sienta algo. Se tiene que la cifra de mujeres violadas supera 3 o 4 y hasta más veces la de hombres, pero también se cree que los casos no denunciados de hombres violentados fácilmente podría igualar al de mujeres que si denunciaron.

Para un hombre es completamente difícil hablar del tema, por ello la mayoría de los casos quedan en la impunidad para siempre. Y el hombre permanece en una encrucijada con su mente que lo margina y poco a poco lo destruye.

Así que si por alguna razón crees que tu chico fue violentado en algún momento de su vida y no quiere decirlo, lo mejor es que le pidas 5 minutos en los que él no diga nada y solo permanezca en silencio escuchándote. Puedes usar la siguiente frase: “solo 5 minutos, si luego de eso decides no decir nada o quieres irte, puedes hacerlo”. Durante ese tiempo platícale acerca de la confianza, la comunicación y el apoyo que le brindarás independiente de lo que esté pasado y dile que puede llorar sin vergüenza, que puede hablarte sin remordimiento y que no será juzgado. Posiblemente saldrá de allí preso de la cólera, pero luego reflexionará y seguramente terminará por contártelo todo.

En estas 3 entregas hemos insistido en la importancia de los especialistas como parte del proceso y es vital que ambos accedan a acudir a uno de estos solo como una opción que podrían desechar. Lo más importante en estos casos es la paciencia, la comunicación, la compañía y las verdaderas muestras de amor.

Especial: abuso sexual II

En nuestra primera entrega del especial, hablábamos de forma general sobre los primeros sentimientos tras el abuso sexual y un “botiquín de primero auxilios” que podrías utilizar en tu papel como pareja estable de él o la afectada. Más sin embargo los abusos sexuales no solo se pueden presentar en la adultez cuando ya la persona ha formado una familia, sino también cuando siendo niños sufrieron algunas de las variantes de este tipo de violencia y cuyos efectos solo son visibles en la etapa de madurez, pero, ¿por qué?

Muchos de los abusos, y estamos hablando de cifras que rondan más del 80 o 90%, se consuman durante la niñez o por lo menos mientras se es menor de edad (entiéndase como menos de 18 años). Y si bien hay una etapa tras el abuso en la cual hay un rechazo, odio y finalmente una aceptación de lo que sucedió, muchos de los síntomas se reviven durante la adultez. Lo anterior se puede deber a varias cosas que enumeramos a continuación.

La primera de ellas tienes que ver con un olvido: En el mundo de la psicología se explica desde el punto de vista de que la persona trata por sobre todos los medios de olvidar lo sucedido con el fin de protegerse de los daños mentales que ello puede causar. Sabemos que es un tanto difícil de comprender, pero vamos a poner un ejemplo: Santiago actualmente tiene 26 años. A la edad de 14 fue violentado sexualmente por un maestro de la escuela, pero a pesar de que sabía lo que pasaba, solo quiso hacer como si nada hubiese sucedido, ello con el fin de no sufrir, de que nadie se diera cuenta y de poder vivir normalmente.

Lo anterior no quiere decir que lo haya tomado como algo que no fue nada para él, sino que quedó en tal estado de shock, que su mente divagó rápidamente para tratar de que no les afectará tanto lo sucedido. Y de alguna manera lo olvidó, más sin embargo, con 26 años, los recuerdos, como por arte de magia, regresaron a su mente y sabe lo que sucedió como si hubiera pasado ayer, por lo cual comenzará a sentir los síntomas que por tanto tiempo obvio.

La segunda, tiene que ver con el despertar: Quizás se vivió en la niñez y se asumió, se llevó todo el proceso, recibió apoyo debido y de alguna manera lo superó, aunque todavía lo recuerda de vez en cuando. Pero de un momento a otro, los recuerdos vuelven con tal fuerza que se presenta algo así como una recaída y entonces se crea una inestabilidad que se convierte al fin de cuentas en algo odiado.

En pocas palabras, ninguno de los dos anteriores padecimientos se dio en la adultez, sino que los recuerdos y efectos colaterales de dicho abuso se están manifestando en la etapa de madurez, por lo cual hay que tomar acciones inmediatas.

Lo mejor es suspender por un tiempo los encuentros de índole sexual. Permítele a tu pareja que te cuente con todo los detalles lo que le sucedió cuando niño y manifiéstale continuamente que no debe sentir vergüenza por ello. Lo mejor es que logres convencerlo o convencerla de que acudan con un especialista en la materia como un psicólogo, pues los daños no se sanaron por completo y es momento de tomar las riendas de sus vidas.

En estos momentos es de vital importancia que estés a su lado y lo acompañes a cada cita con el especialistas, así esté no permita tu ingreso. No dejes que deje en el alcohol pues es una conducta muy común, mejor has planes constantes con tal de mantener su mente ocupada en algo que sea realmente satisfactorio para ambos y que le brinde algo de felicidad y paz, en otras palabras, algo que le de serenidad y un camino que podría tomar.

Este fue nuestra segunda entrega, así que no vayas a perderte la última de este buen y pertinente especial sobre violencia sexual en donde hablaremos de las diferencias entre hombres y mujeres en cuanto a este tema.

Especial: abuso sexual I

Habíamos hablado vagamente ya del abuso sexual en uno de nuestros interesantes temas, pero hemos visto que es algo que genera muchos interrogantes, así que hemos preparado un especial de 3 entregas en los que trataremos varios de los más importantes asuntos que se deben tener en cuenta a la hora de apoyar a nuestra pareja que en algún momento ha sido víctima de este terrible flagelo. Así que hoy comenzamos con la primera sección y esperamos que no vayas a perderte las demás.

El abuso sexual es una situación que se ha extendido por el mundo entero de una forma alarmante y las cifras cada vez son más escabrosas, lo que nos deja algunos interrogantes como: ¿están en verdad siendo suficientes los esfuerzos de los gobiernos por terminar con este tipo de circunstancias?, ¿estamos hablando de penalidades ejemplares para los perpetradores de semejantes hechos?, ¿se le brinda acompañamiento debido a las víctimas?, ¿hay procesos de resocialización de los violadores para que no vuelvan a hacer lo que hicieron?, ¿hay facilidades a la hora de denunciar un acto como este?, y más importante aún: ¿hay protección del bue nombre y la estabilidad de la víctima?

Son preguntas que todos nos hemos hecho en algún momento cuando vemos en los diarios un caso de abuso sexual o por lo menos un efecto derivado de la violencia sexual. Pero te has preguntado: ¿y si es mi pareja?, ¿Qué hago?, ¿Qué siente?, ¿Cómo la ayudo? Muchos pasan por esta situación que solo genera impotencia y una terrible cólera que debemos controlar para no cometer una locura.

Estamos hablando de un ultraje, de una persona que irrumpió de forma violenta en el cuerpo de otra, en la intimidad de otra, en la humanidad de otra, en la dignidad de otra. Hay una ruptura de decenas de figuras de seguridad, por lo cual la victima siente que de alguna manera ha perdido algo que era muy suyo y que solo compartía con alguien que significaba más que un contacto.

Si tu pareja o tú mismo estás pasando por esta situación, déjanos decirte que lo lamentamos enormemente lo sucedido y que lo condenamos de todas las formas posibles, y a la vez queremos ayudarte para que comiences a entender que es lo que está pasando y que te parece tan confuso.

Tienes que comprender o hacerle comprender que nada de lo sucedido fue su culpa: Jamás, tras un hecho de violación, existe una culpa de la víctima, pues toda la responsabilidad recae en el victimario. Muchas veces la victima experimenta cierto grado de “placer”, pero ese placer solo tiene que ver con algo que es natural e inherente, más que todo fisiológico y que hace que la persona se siente terriblemente mal, pero no es así, eso se produjo por instinto.

Dejala que grite y que lloré y hasta que te insulte: Sabemos que la recomendación suena un poco tosca, pero si tu pareja quiere hacerlo, deja que lo haga, pues es un método para desahogarse, para tratar de llevar un poco lo sucedido, es allí donde trata de asumirlo y de verlo como algo completamente fuera de sus manos, es una etapa de negación en la que trata de encontrarse con el ser que cree le fue arrebatado.

En lo posible es mejor que no la dejes sola, que estés con ella o con él y que soportes cada asunto que salga de su boca, que constantemente le estés recordando que ella o él no tuvieron la culpa de lo que sucedió y que juntos van a salir de menuda situación con un poco de ayuda profesional.

Es realmente vital que le recalques tu compañía, pues es lo que más está necesitando, lo que más espera de ti.

No te pierdas la segunda parte del especial donde hablaremos de los efectos de la violación infantil en la adultez y más métodos para ayudarla.