Hombres tóxicos: 5 señales de que no deberías tener sexo con él

Cuando conocemos un chico, son miles de cosas las que pueden volvernos locas con tan solo verlo. Sus ojos, su sonrisa, su encantadora mirada y personalidad, ¡todo un príncipe! Pero espera, ¿alguna vez te has preguntado sobre su pasado? Existen hombres tóxicos, que esconden detrás de sus maravillas historias de terror, dignas de dejarlos de inmediato.

Si bien es cierto, que nos podemos dejar llevar por un encantador espécimen masculino, también debemos recordar que somos más inteligentes que ellos. ¿Quieres sexo con él? ¡Genial! Pero debes estar consciente de quien es y hasta donde puedes avanzar en la relación.

Sin embargo, para lograr esto es necesario que indagues un poco más y dejes que te cuente sobre sus ‘ex’. Además, de las razones que lo empujaron a dejarlas.

Aquí algunas razones para evitar hombres tóxicos a toda costa:

  1. Todas sus novias anteriores estaban ‘locas’

Esto es serio. Un hombre no puede responder de esta forma, afirmando que sus ex parejas estaban locas y esa fue la razón de la ruptura. Tantas chicas ‘locas’ no existen en el mundo, y al parecer él quiere ser la víctima. Estos chicos por lo general, son los que han tenido la culpa por sus acciones. ¡Así que mucho cuidado!

El primer y más probable escenario es que él es el loco. Si todas sus relaciones pasadas terminaron con algún tipo de drama, es probable que él sea la fuente. La segunda es que tiene mala suerte o se siente atraído por gente loca. Por lo que, si te quedas con él no te extrañe que sus ‘ex’ locas empiecen a molestarte.

Los psicólogos del Centro Sanitario Autorizado Gabinet Psicològic Mataró de Cataluña, afirman que evaluar las conductas anteriores de nuestras posibles parejas nos dan una idea de quienes son.

  1. Palabras bonitas que no se acaban

Obviamente, esta es una de las armas más poderosas de los hombres. Pero ¿hasta dónde alcanzan esos piropos? Si vamos más allá, podríamos pensar que solo quiere llevarte a la cama. Sobre todo, si has estado haciéndote la dura últimamente. Si realmente no quieres. No tengas relaciones sexuales.

Ten en cuenta también otros factores como antecedentes de violencia de género, maltrato verbal o psicológico.

  1. A veces aparece y otras… no

El complejo de ‘fantasma’ es sumamente desagradable. Si ya es difícil ponerse en contacto con él, o te esquiva, y cancela planes constantemente (o simplemente no aparece), dormir con él no va a arreglar nada de eso. De hecho, sólo hará que sea más fácil para él alejarse más tarde.

  1. Es el ‘ex’ de una amiga tuya

Esta situación, hace que debas evaluar una y otra vez si el chico vale la pena. No solo porque podrías arruinar una amistad, sino porque es de muy mal gusto que él sabiendo esto aún te corteje.

  1. Solo quiere una aventura

Si tú también la quieres, perfecto. Tú debes saber tus límites para no salir afectada. Pero, si no estás buscando una aventura ¿para qué perder el tiempo? Un tiempo invaluable, que podrías invertir en encontrar a alguien que si quiera una relación estable.

Recomendaciones finales

No existen razones suficientes para tener sexo con un chico que no deseamos. Así que, primero descubre quien es en realidad, conócelo a fondo y estudia su comportamiento. Recuerda que las chicas por lo general, somos más intuitivas e inteligentes, pero también más emotivas.

Presta atención a todas sus palabras y acciones, solo eso te llevara a conocer quién es ese chico que te vuelve loca realmente. Evita los hombres tóxicos.

¿Hacer el amor o tener sexo?

Mucho se ha hablado de la relación entre sexualidad y amor y en realidad muchas parejas opinan que sin amor no puede haber sexo, mientras el resto dicen que no existe tal relación entre dedicación, ternura, romanticismo y amor y el hecho de ir a la cama. Para diferenciar ambos conceptos, nuestra sociedad ha creado las frases “tener sexo” y “hacer el amor”, que crean situaciones completamente distintas y que son apropiadas según el tipo de encuentro sexual que se tenga, porque al fin de cuentas lo que sucede es eso: un contacto íntimo.

Como personas, más bien humanos para ser más generalistas, somos la única especie que mantiene relaciones sexuales por puro placer y en cualquier momento (aunque se ha visto cierta tendencia en algunos animales como los delfines) y esto se lo podríamos abonar muy seguramente al hecho de que pensamos, de que razonamos todo lo que hacemos y sabemos tomar decisiones acerca de los actos que creemos son los más acertados. Más sin embargo hay una diferencia muy grande entre placer y amor.

Tener sexo: Es un concepto muy defendido, sobre todo para los llamados milenials y los nacidos después de 1980 que hablan de un concepto mal liberal de la sexualidad de la persona y que propone que el hecho de sostener relaciones sexuales, no implica una preparación en la que se incluyen conceptos como la coquetería, el romanticismo e incluso el mismo noviazgo, sino que se da entre parejas que incluso pueden acabar de conocerse y no a veces no se da en ambientes como viviendas o apartamentos, sino en simples sitios como baños públicos o discotecas.

Se pude dar o no entre personas que se conozcan y defiende la posición de que es para satisfacer una necesidad y ya. Un buen ejemplo de este tipo de relaciones, son los centros de prostíbulos donde se paga cierta cantidad para mantener contacto íntimo con otra persona sea o no del mismo sexo. Pero también podríamos dar como ejemplo una chica y un chico que se encontraron una noche en un bar y fueron hasta uno de los baños a mantener una relación coital.

En pocas palabras el hecho de llamar “tener sexo” a una relación, para muchos implica que simplemente hay un contacto por naturaleza y para satisfacer necesidades que son intrínsecas al ser humanos. Luego de esta pueden o no seguir hablando. Mejor dicho hay una libertad en todos los sentidos.

Hacer el amor: Estamos hablando de un concepto que se maneja ya con cierto protocolo y que defiende al amor como principal motivo para llevar a cabo un encuentro sexual. Se da mucho entre parejas que llevan al menos unos cuantos meses de relación en lo que se conoce como noviazgo y que han decidido, marcados por lo que sienten, recurrir a la sexualidad como medio de apropiación de sus sentimientos.

Hacer el amor implica necesariamente un deseo que no deja de ser diferente al anterior (pues todos somos humanos sintamos o no amor), pero marcado dentro de una relación que se ha construido en bases sólidas, en confianza, en determinación y en solidaridad del uno con el otro. Bajo estos términos no solo estamos hablando de un encuentro furtivo, sino de la afirmación de una relación que se ha hecho posible en el tiempo y que implica un análisis de lo que son ambos.

Como lo hemos visto, una relación sexual tiene diferentes variantes que son en esencia la primera piedra en el sostenimiento de la misma o en su destrucción inmediata. Así que somos libres de escoger el encuentro, pero siempre, y esto debería ser obligatorio, recurriendo a la protección como medio de sostén de nuestra dignidad.

¿Virgen hasta el matrimonio?

Quizás alguna vez en tu vida te topaste con alguien que dijo una frase como la siguiente: “nunca he tenido sexo y no lo tendré pues permaneceré virgen hasta el matrimonio” y aunque no lo creas este tipo de personas aún existen en nuestra sociedad y algunas veces son más comunes de lo que piensas sobre todo en regiones donde la religión y la cultura tienen mucho que ver con la forma de pensar de las persona. Lo primero en saber, es que no tiene absolutamente nada de malo dicho pensamiento, pero toma otro color cuando eres tú, liberal, quien se ha enamorado de él o ella.

Permanecer sin sexo hasta el matrimonio es la costumbre en muchas culturas, sobre todo en aquellos chicos y chicas que han sido criados pajo la bella religión católica que los convoca a amarse y quererse y cuando llegue el momento apropiado dar todo su cuerpo y alma para finiquitar la búsqueda del placer.

Se trata de una cultura que podríamos llamar como particular, pero también de alguna forma, bonita, porque se trata de un compromiso con el cuerpo, con el amor hacia sí mismos y la dignidad, trasciende la religión para volverse un modo de vida en el cual se aspira a mantener en completa calma los sentidos, a privarse de placeres mientras se concreta la búsqueda de un amor que posiblemente pronto llegará.

Más sin embargo nuestro mundo ha dado giros tan drásticos que hoy en día las relaciones sexuales son la cosa más normal del mundo y muchos han empezado a aceptar que es algo completamente natural de lo que no debemos avergonzarnos. Así que ha existido un choque cultural en el cual la religión y la libertad han disputado una rencilla interminable por la liberación total del ser humano, y aquí es donde algo nos debe quedar completamente claro:

Así como tú eres liberal, que te gustan las relaciones abiertas, que eres vanguardista en pensamiento y modernista en hechos, y tienes todo el derecho de serlo, hay otros que son recatados, que ven el sexo como al más serio y que por lo tanto lo debes respetar pues están en todo su derecho también. No debes intentar cambiar a nadie porque simplemente el hecho de creer en algo es más grande de lo que se piensa y debes respetarlo.

El punto de todo esto se encuentra en el choque cultural que te mencionábamos, pues no solo se trata de aceptar y ya. Como humano tienes necesidades y si te encuentras con alguien que tenga esta premisa, debes ser muy claro y llegar a acuerdos donde ninguna de las formas de pensamiento se vean afectados, se trata de que una cultura no puede simplemente definir a un ser humano, pues en el momento en que se complemente llega el límite y es allí donde se deja de pensar solo en uno y se piensa en dos como prueba irrefutable de que se deben respetar.

Si en algún momento de tu vida te enamoras de alguien con estas características, deberás asumir que te has enamorado también de su cultura, de su religión, pues te enamoraste de su ser y posiblemente su ser lo componen estas cosas.

Pero tampoco hay que armar un drama por ello, solo basta con exponer con sinceridad uno u otro punto de vista de tal forma que ambos sepan lo que piensa cada uno del otro y de esta manera lograr un punto de acuerdo en el cual no se violente una u otro forma de vivir. En la historia de la humanidad, y desde Deseo Sexual, podemos asegurarte que las mejores parejas siempre han sido las que, dejando de lado sus temores, se han decidido a hablar sobre sus costumbres y han hallado en estas el equilibrio.