Hombres y mujeres: ¿qué pensamos cuando tenemos sexo?

Por mucho tiempo se ha creído que los hombres son más instintivos que emocionales y muchas mujeres manifiestan que a la hora de hablar de sexualidad los hombres lo ven como un asunto que no requiere de mayor análisis, y algunas dicen cosas como: “ellos creen que es ir a la cama, hacerlo y listo, se van”, más sin embargo los chicos dicen que las mujeres le dan demasiada importancia a algo que es tan inherente al ser humano, lo que podría ser la comprobación de lo que la chicas dicen. Y este conflicto entre como unos ven el sexo, es nuestro entretenido tema de hoy.

Las mujeres: Desde siempre las chicas (por lo menos una inmensa mayoría), han visto la sexualidad como un asunto que va más allá de los instintos carnales. Para ellas es un acto sublime que requiere de cierta preparación y sus primeras veces deben ser completamente especiales y con el chico que ellas elijan. Recurren a la coquetería, al romanticismo y a un sinnúmero de asuntos que son algo así como preparativos para el disfrute de una situación tan especial como es mantener una relación sexual con alguien del sexo opuesto.

Desde esa perspectiva, las chicas ven el coito como un asunto realmente trascendente y generalmente recuerdan por siempre al primer chico con el que sostienen una relación de este tipo. Generalmente piensan que el hecho de mantener una relación de índole sexual, implica necesariamente un afianzamiento de la relación interpersonal como tal y que esta marca un antes y un después de los hecho, lo que presumen como un avance significativo que requiere de disfrute y de sensibilidad.

Los hombres: Muchos también creen que los encuentros sexuales son algo bello que necesita de preparación, más sin embargo una gran cantidad de estos solo quieren experimentar lo que se siente, lo que se puede tener en compañía de una mujer. Los chicos generalmente abusan en más medida de medios como la pornografía y piensan que allí está la real preparación para lo que por tanto tiempo han buscado y podríamos decir que de alguna manera piensan que tal y como se ve allí, también sucede en la vida real.

Saben que el sexo no necesariamente implica un vínculo, es más, pueden sostenerlo por primera vez con alguien completamente desconocido a la cual le pagan para que haga de las suyas con él. Posteriormente cuando logra madurar sus ideas, puede encontrar un punto de coherencia con su medio y desde luego puede verse completamente seducido por los retos sexuales con su pareja y a la vez con el romanticismo.

No hay duda de que somos completamente inherentes a este tipo de cambio y que por lo tanto hombres y mujeres encontramos situaciones diferentes que nos ayudan a equilibrarnos en medio de la oposición.

Más sin embargo la sexualidad no se debe tratar desde las diferencias, sino más bien desde el punto de vista de la armonía entre dos cuerpos que requieren por sobre todos los medios una coherencia y un reconocimiento. Hombres y mujeres debemos dejar de lado aquello que nos separa tanto y que a la vez nos vuelve tan comunes y tan reales.

La sexualidad implica sobre todo una aceptación de las diferencias, una cohesión con lo que se piensa, con lo que se quiere y sobre todo es algo que se debe construir entre ambos, no es una tarea de la mujer o solo del hombre. La relación sexual implica decenas de asuntos que ayudan al ser humano a encontrarse con una dimensión completamente desconocida de sí mismo y que lo mantiene en constante contacto con su par, y con ser.

Una mirada seria a la homosexualidad

No hay duda de que sigue siendo muy difícil para los padres asumir el hecho de que uno de sus hijos, sea mujer u hombre, les manifieste su condición de homosexualidad, esto se da porque es una costumbre ver parejas de solo hombre- mujer, pero este concepto, a pesar de ser cierto, no es el único, es como cuando pensamos que todos los coches del mundo tiene 4 llantas, y luego vemos uno que es más moderno y tiene 3. Si, ya sabemos que el ejemplo no es el mejor, pero es una forma de decir que no hay una uniformidad estricta de amplio cumplimiento.

Nuestros tiempos son “extraños”, desde la visión de los que vivimos en épocas donde el concepto de familia y en sí el de la vida estaba girando en torno a una sola cosa que conglomeraba ciertos aspectos: sales del colegio, vas a la universidad, te gradúas, consigues un buen trabajo con el cual puedes mantener a una mujer, te casas, tienes hijos con ella y viven felices para siempre… la frase clave que podemos rescatar de ese resumen de nuestra vida, esa que todos presenciamos es “relacionarse con una mujer”… pero, ¿hasta qué punto el concepto de hombre y mujer debe ser el único?

Antes una persona definía su sexualidad a causa de lo que veía en sus padres. Supongamos el pensamiento de un niño del año 1970, con 7 u 8 años: un día su maestra le pregunta que quiere hacer cuando esté grande y él responde lo mismo que todos sus compañeros: “quiero ser doctor, curar a las personas y casarme” y aunque no decía bien con quién se iba a casar, todos lo suponían: con una mujer; o con un hombre si era una niña, pero si hoy lo haces con un chiquillo de unos 14 años, lo más seguro es que te diga lo siguiente: “quiero viajar por el mundo con una persona aventurera”, y por persona no se refiere a un chico o una chica, sino a “alguien”, y es que quizás ese niño o niña, ya tiene una inclinación hacia el otro género, o hacia el propio, pero es aún muy pronto o quizás no es el espacio, o tal vez sus compañeros se van a burlar de él, o no quiere pasar vergüenzas, o lo que sea, el hecho es que no especifica si es con una persona del mismo género.

Siempre he dicho que los tabús se fundan gracias a la perspectiva de tradición que tenemos de algo: nadie habla de las partes reproductivas de un hombre o una mujer, simplemente porque es la cultura de la intimidad, es la tradición de que si hay algo que hablar se haga solo con la pareja… “al resto del mundo no le importa”, igual pasa con la homosexualidad: no se habla porque es algo errado, algo que no debe ser comentado con y por nadie.

Más sin embargo estas conductas, solo se encaminan a la pérdida de valores sociales, de confianza familiar, de desahogo en los de nuestra propia raza. De hecho muchos alguna vez hemos escuchado la noticia del niño gay que se suicidó porque sus compañeros hacían mofa de su condición. Y justo allí es donde recae la responsabilidad de la sociedad, y por sociedad entendemos a cada miembro, cada ser humano que respire, es la responsabilidad desde casa de asumir la homosexualidad como un término nuevo que debe ser respetado, sin apartar, sin considerar maligno o en casos extremos el producto de una enfermedad mental, es más muchos deportistas, artistas y políticos, grandes pensadores se han declarado homosexuales (aplica para las mujeres) y son unos genios en lo que se hace, así que el hecho de que sean “diferentes” desde cualquier punto de vista, no necesariamente implica que sean incapaces.

Es hora de dejar de humillar y masacrar con palabras e indiferencia nuestro diverso mundo, y tener el coraje de asumir con “normalidad” a otros seres, que igual que tú y yo, son humanos.

4 comunes errores de los hombres en la cama

No hay duda que las experiencias sexuales son muy buenas para todo tipo de personas, incluso para aquellas que pensaban que no era así, pues el tema o secreto o como quieras llamarlo, está en hacer las cosas bien, todo bajo el respeto y dándole valor a la dignidad de la otra persona, pero a veces lo anterior no es suficiente y ya sea por pensamientos fantasiosos o algún tipo de “manía” al realizar ciertas cosas, los hombres terminan cometiendo errores que son fatales desde la visión de una mujer. Hoy, en Deseo Sexual, conoceremos más de ello.

Muchos hombres se creen la última Coca Cola del mundo porque han visto tanto contenido erótico que creen saberse todas las poses, todo lo que se debe y no se debe “tocar”, los besos para dar, en definitiva todo lo que “se debe hacer en la cama con una mujer”, pero la verdad es que la mayoría de esas cosas solo sirven para alimentar el morbo de los que usan esos medios para entretenerse, en la vida real esto un poco más diferente.

Al grano: Muchos hombres por no poder controlar sus impulsos se olvidan de que están tratando con una mujer y se olvidan de todo lo que hay antes de…. No hay palabras, no hay sensualidad, no hay pasión, no hay espacio para explorar el cuerpo de la otra persona, solo se dedican a hacer mejor lo que saben, eso es todo, después, cuando están satisfechos, se disculpan tontamente o dicen: “tenemos que repetirlo”. Y si bien hay momentos en los cuales la fugacidad es buena, en la mayoría de ocasiones es mejor tener espacios para la apropiación del conocimiento, porque ante todo somos personas que pueden pasar por otras etapas antes de ello, incluso algunos animales  ejecutan “los preliminares”. ¡No olvidar nunca la coquetería!

No preguntar: Cualquier tipo de relación se debe basar en la comunicación por más furtiva que esta sea, debe de existir una apropiación de medios y espacios, se debe preguntar si es del agrado de ambos una u otra postura, si una parte puede ser tocada o no, si un beso es apropiado en cierta zona, si una palabra es asertiva, si un gesto, si el uso de ciertas partes es adecuado, si un acto es doloroso o no. Todo esto será lo más recomendable a la hora de estar en la cama, es importante no hacer nada que pueda incomodar al otro en ningún momento, ello será esencial para cualquier persona.

La huida: Es muy decepcionante para una mujer preparar una cena romántica con rosas, vino, sabanas limpias y una comida exquisita y que el chico esté ansioso solo por el acto en sí, y no por todo lo que ello conlleva, entonces se debería más bien recurrir a esperar a agradecer, a no quedarse dormido inmediatamente después de haber terminado la relación, a acudir a ser recíprocos con lo que se piensa y lo que se dice, esto también será muy útil a la hora de entablar conversaciones y de afianzar los lazos de confianza con el otro.

Mirar al celular: Es muy común ver a los hombres pegados de su teléfono todo el santo día, bueno, y no mintamos, las mujeres también. El tema es que ello pasa a ser un problema cuando se está dentro del proceso de finiquitar una relación sexual, quizás esta sobre la mesa de noche y entonces presionas el botón de encendido para ver quién te ha escrito en la red social… ¿de verdad es tan importante?, ¡céntrate en lo que haces o vas a perder a tu pareja!

Cuando estás en ello, estás en ello y punto, olvídate de lo demás y trata de hacer feliz a tu pareja.