Cosas para decirle a tu hijo sobre el sexo

Estamos indudablemente en la época en la cual los padres se abren más y más a sus hijos y cada vez es más común escuchar que una madre habló con su hija o hijo de sexo y le manifestó algunas cosas que son importantes. Y en realidad es algo que todos debemos hacer, el hecho es que hay edades en las que es un poco complicado, incluso incomodo hablar de ciertas situaciones, pero que a la vez, muy en el fondo, sabemos que es necesario que ellos conozcan ciertos aspectos que los libraran de muchas cosas.

Hablar a nuestros hijos de sexualidad es una de las mejores cosas que como padres podemos poner en marcha. Y no es necesario que le expliques anatomía y fisiología del cuerpo humano y mucho menos que le digas como se hace una u otra cosa, pues eso hace parte de un posterior proceso de reconocimiento y valor que debe ser visto por cada persona en particular y en una edad donde todo se pueda asimilar de la mejor manera siempre apelando a la conciencia de lo que se dice, hace y piensa.

Sin embargo hay ciertos asuntos que son realmente valiosos que ellos deben conocer y que está en tus manos hablarle. Se trata básicamente del hecho de hacerles reflexionar ciertos aspectos que los armaran para defenderse de depredadores sexuales que abundan por estos días y que intentan por sobre todas las cosas engañarles con el más ruin de los pretextos para dañarlos.

Hay cosas que son tuyas: Puedes comenzar con esto para que él o ella no se sienta invadido. Explícale que si bien las redes sociales son para comentar algunas cosas, hay otras que solo le pertenecen a él (con él, nos referimos también a ella en caso de que sea una chiquilla), que no tiene por qué mostrarle a nadie, a absolutamente a nadie partes de su cuerpo que hacen parte de su ser, a menos, claro está, que ya se encuentre en una etapa madura de liberación donde desee experimentar para fallar o ganar lo que es muy normal.

Es necesario que tu hijo comprenda que nadie tiene porque extorsionarlo con su cuerpo, ni chantajearle y mucho menos burlarse de él o ella por una u otra razón y que en caso de que ello suceda, es bueno que te lo comente para encontrar lo más pronto posible, una solución.

Hay caricias normales y otras que debes detener: Enséñale que nadie puede meterse en su cuerpo, ni tocar sus partes íntimas bajo ninguna circunstancia porque son algo que es demasiado personal como para ser irrumpido, dile que es bueno que se aleje de aquellos que siempre quieren un contacto más que normal, pero también que hay caricias en el rostro, en las manos o piernas que son solo muestras de cariño como las tuyas o las de su otro padre.

Puedes preguntar lo que quieras: Hazle entender que puede preguntarte lo que quieras, y que si no se siente cómodo hablando contigo un tema determinado, puede hacerlo también con su otro progenitor. A veces las chicas no quieren una figura masculina para platicar lo que sienten, sino que más bien buscan el contacto de otra mujer, igual pasa con los hombres, así que permite ese contacto. En caso de que no esté presente el otro progenitor, pide ayuda con alguien que sea de tu confianza o de la confianza del niño para que sutilmente hablen del tema.

Enséñale a respetar su cuerpo y a respetar el de sus compañeros de colegio, a ver las diferencias entre chicos y chicas, a tratar bien a las personas del genero opuesto, a relacionarse asertivamente con cada persona que conozca, a marcar límites de contacto con los mayores y también los de su edad, a saber diferenciar un comportamiento acorde a uno que se está pasado. Después él o ella te lo van a agradecer.

El sexo en las parejas con hijos

Cuando tienes niños pequeños, sabes lo difícil que es tener una relación sexual con tu pareja, puesto que siempre va a existir las interrupciones, los gritos, los lloriqueos y hasta por la más mínima cosa, el pequeño buscará a sus padres, así que en efecto los momentos que antes eran tan comunes entre los dos, se vuelven simplemente un dolor de cabeza puesto que muchas no se puede concretar nada y cuando se logra algo de tiempo, simplemente terminamos tan cansados que solo queremos ir a la cama.

Por ahí dicen que la vida de los padres es caóticamente hermosa, aunque para algunos, sobre todo para los hombres, es más caótica que hermosa por cuenta de los espacios que se pierden a diario por cuenta de esos seres a veces insoportables pero que tanto amamos. Se cree además que tras llegar pequeños al hogar las relaciones disminuyen y también un poco la libido.  Ya habíamos mencionado y hasta dedicamos un artículo a lo que pasaba cuando los papitos sabían que esperaban un bebé.

Pero cuando lo niños están en casa, no hay duda de que el coqueteo y el romanticismo durante la soltería no eran más que un idilio, pues los niños tienen sus prioridades y ninguna de ellas es darle espacio a sus padres por las razones que todos conocemos, más sin embargo el hecho de estar criando pequeños no implica necesariamente que el amor se acabe y menos que los encuentros disminuyan y es importante que te tomes 10 minutos de tu tiempo y del tiempo de tu pareja para que platiquen acerca de lo que sucederá de ahora en adelante tras la llegada de los niños.

¿Rutinas?: En cierta ocasión también hablamos de las parejas que planeaban tener sexo y de las consecuencias negativas que esto generaba. Se trata simplemente de que no pongan rutinas, pero sí que determinen ciertos horarios validos en los cuales mantengan encuentros sexuales. Las rutinas componen en todo caso algo que en principio es bueno, pero que en determinado momento se rompe por su propio peso y termina por causar desastres que pudieron ser evitados con otro tipo de cosas.

Lo mejor que se puede hacer cuando llegan los niños al hogar es contar al menos con el último día a la semana para la familia, para hacer algo. Supongamos que de 8 de la mañana a 3 de la tarde disfruten de un picnic, un asado, una tarde de piscina o cualquier otra cosa, y en la noche cuando envíen a los pequeños a dormir a una buena hora, la tengan solo para los dos, para que consuman su amor y la necesidad de aquella semana. Más sin embargo, si pueden establecer otro día, es probable que se sientan más cómodos pues así tendrán una opción alterna e incluso una doble opción.

Se les debe enseñar a los pequeños que los padres tienen una vida y que una vez se cierre la puerta de la habitación de la pareja, el pequeño deberá tocar y pedir permiso para entrar, pues ninguno de nosotros querría que nos encontrara haciendo algo que a sus ojos no es del todo normal, y tampoco es necesario que los pequeños lo sepan, esa edad es para otro tipo de cosas, ya llegará el momento de hablar de sexualidad.

Se trata entonces de determinar espacios y marcar límites con los pequeños, de vez en cuando también disfrutar de un paseo íntimo dejando a los pequeños en cuidado de alguien de confianza como los abuelos. No podemos permitir que algo tan bello como la suma de un nuevo integrante, se convierta en el motivo de peleas y rupturas en la pareja, en verdad no es necesario.

La sexualidad: un tema para padres e hijos

La sexualidad ha tomado tanta importancia, que hoy por hoy es muy común ver en los colegios un espacio de un par de horas dedicadas a hablar de ello con los chicos con el fin de instruirlo, de hacerles saber que es un tema serio que debe ser tratado con la mayor responsabilidad posible. Pero ello no es solo una responsabilidad de los maestros y de las autoridades educativas, también lo es de lo padres, y cuando hablamos de padres nos referimos a ambos, sin relegación de responsabilidades, sin subjetividad y sin vergüenza.

Muchos padres hoy en día, sobre todo los progenitores de los llamados “milenials” se han puesto en la tarea de saber que piensan o sienten sus hijos de acuerdo al mundo del sexo que los rodea, y ello es francamente una de las mejores cosas que le pueda suceder a un niño ya que le dará bases para enfrentarse a ese mundo extraño que se posa frente a ellos.

No es malo: Lo primero que debe saber cualquier padre, es que no es un tema nada terrorífico, es algo natural, inherente al ser humano y es de suma importancia platicar con ellos constantemente para mantenernos informados de las decisiones y las cosas que están haciendo para saber cuándo intervenir… pero, ¿Por qué es bueno?

Vamos con un ejemplo: Supongamos que Camelia y Sofía son dos amigas que se conocen desde los primeros años de escuela, ahora ambas tienen 17 y quieren experimentar las relaciones sexuales con sus parejas, pero en el caso de Camelia, sus padres le han estado platicando sobre la importancia de la protección contra las enfermedades de transmisión sexual, pero a Sofía solo le han dado folletitos en el colegio donde le explican algunas cosas, pero algo que debió ser complementario con el apoyo de sus padres. Resulta que un día, mientras celebraban el final del curso, ambas fueron con sus respectivos novios a dos habitaciones distintas con el fin que ya conocemos, y sí, lo hicieron y ambas tuvieron su primera experiencia. Días después, Camelia, que no usó protección durante la relación, comienza a sentir cierto ardor en su zona vaginal, además de que ha estado experimentando la presencia de algunas aftas en ese mismo lugar, y sin que sus padres lo supieran acudió al médico y este la trasladó con un especialista que le detecto sífilis.

Ahora pregúntate lo siguiente: Si Camelia fuera tu hija, ¿no te hubiera gustado hablarle de la protección?, y si fueras Camelia muy seguramente le recriminaría a sus padres el hecho de no hablarle de ello en el momento indicado, lo que quiere decir que hay una corresponsabilidad de lo que sucedió, ella por no informarse y los padres por callar la información por el motivo que fuera.

La educación sexual desde casa no es un simple acto de humanidad como muchos piensan, sino de amor propio y por lo hijos, un cuidado y un auto cuidado que se les debe proporcionar.

Ahora, hay muchos padres que por su edad se les hace difícil hablar de este tema, y es comprensible porque quizás ellos jamás tuvieron una enseñanza igual, que les permitiera hablar directamente y sin tapujos… ¿Qué hacer, entonces?: en este momento hay una globalización muy grande de la información, y si no es agradable el uso del internet para estos temas, sería bueno que consultaran con el psicólogo del colegio o buscaran algún tipo de ayuda de una persona de la familia que sea más abierta para hablar de sexualidad, pero ¡ojo!, ello no quiere decir que los padres se desentiendan de todo sin más. Debe de haber una presencia constante de ellos en el proceso de aprendizaje, sin burlas, sin recriminaciones y con tolerancia a las inclinaciones.