Platicar con tu pareja

Hay cientos de cosas y hábitos que hacen que una relación se estreche con el paso de los días y que las rencillas sean mucho más fáciles de solucionar. Es por ese motivo que hablar se convierte en la mejor arma contra la indiferencia, el desamor, el desapego y el distanciamiento, de hecho hay cierta inclinación hacia el rompimiento de las relaciones en pareja que no hablan en la noche, pues la vida es mucho más que sexo, caricias, coquetería, se basa también en la construcción de rutinas de platica que fomenten el conocimiento del otro: sus necesidades, sus miedos, y todo lo que necesite para crecer de forma “normal”.

El tema que nos convoca hoy en Deseo Sexual es tremendamente interesante y está basado en algo que desde la web hemos observado: las constantes rupturas entre parejas por cosas tontas, por incompatibilidad de caracteres y por asuntos que se podrían resolver con facilidad, solo apelando a la comunicación. No nos cansaremos de repetir que la sexualidad va también por cuenta de lo que decimos y la forma en la cual lo decimos.

¿Por qué hablar en las noches?: Muchas parejas llegan a casa con el cansancio del día sobre sus hombros, retiran sus zapatos, su ropa, y se quedan sobre el sofá viendo el noticiero o algún programa que sea del agrado de ambos, luego, cuando el suelo los vence, se van a la cama hasta que se despiertan al día siguiente y a veces ni siquiera se ven el uno al otro porque el hombre o la mujer sale más temprano, así que no hay espacios para la intimidad, ¿es eso convivencia de pareja?

Y existe un caso muy parecido en donde solo hay una novedad: tienen sexo antes de dormir, pero no hay nada más, no hay platica, es como si fueran un par de seres que solo necesitan satisfacer sus cuerpos para ser felices, que solo necesitan mantener estable su sexualidad para conseguir la plenitud, y lo primero que debemos entender referente a ello, es que no tenemos sexo solo por necesidad, y que este no es un todo, sino una parte del conjunto de hechos, de cosas que nos componen. Si bien el sexo es una parte esencial de nuestras vidas, no se puede convertir en el único motivo de encuentro con el otro.

Estamos en una sociedad donde el cansancio está en todas partes: en la oficina con tu jefe y compañeros,  en la calle con el tráfico y la contaminación, en casa con el desorden y los pequeños problemas con tu familia o pareja, y es completamente necesario que recuperemos la costumbre de platicar por lo menos durante un par de minutos, con 15 o 20 basta, es que tampoco estamos diciendo que tengas que entablar pláticas sin sentido en todo momento.

No digas “lo de siempre”: Si estás intentándolo, no te conformes con que al preguntarle a tu pareja sobre lo que pasó en el día te diga “lo de siempre”, como si eso explicara las decenas de detalles que hay en medio: el llamado de atención que le hizo su jefe, el reconocimiento por su buen trabajo, aquella curiosa anciana que se parecía a su abuela y que ayudo a cruzar la calle, es decir, no es que tengan grandes anécdotas para contarse, pero es bueno que haya un interés por la vida de tu pareja que al fin de cuentas termina siendo la tuya.

No trates nunca de imponer conceptos, y deja de hablar tanto, solo escucha atentamente y trata de ver algunas cosas en las que puedas ayudar y mejorar las relaciones.

¿Cómo entender a las mujeres?

“Las mujeres son extremadamente complicadas”, “no hay forma de complacer a una mujer”, ¿Quién entiende a las mujeres?” Son algunas de las muchas frases que los hombres mencionan sobre nosotras, pero la verdad es que jamás se han tomado el trabajo de pensar por un solo minuto en las cosas que nos disgustan y en las que nos hacen felices, y es que si lo hicieran, nuestras relaciones serían de lo más placenteras y no tendríamos tantas rencillas. Así que dejamos este artículo para que lo compartas con tu pareja o en tus redes sociales y así ellos comprendan algunas cosas importantes.

No hay duda de que a ambos géneros nos separan asuntos ínfimos, pero que al ser tanto se convierten en cúmulos de problemas sin resolver que se dan particularmente por la incapacidad de los hombres al comprendernos de una forma distinta, aquella donde tengamos una satisfacción de lo que pensamos y decimos. Es esencial para todos sentirnos bien, y más para nosotras que nos hemos convertido en las incomprendidas del siglo.

¿Te has olvidado de las cosas pequeñas?: Cuando se llega a la formalidad en una relación, a muchos hombres se les olvida el hecho de que los detalles más pequeños seguirán contando por el resto de la vida: ¿Por qué no preparar una comida en casa por lo menos una vez al mes?, ¿Por qué no nos sorprenden con una salida a cine?, ¿Por qué no nos regalan ese libro que tanto hemos querido leer?, o simplemente, ¿Por qué no le pides a tu jefe un día de la semana al mes para estar solo con tu pareja?

No somos esclavas: Muchos hombres piensan aun que nuestro papel de mujer lo implica todo, por lo menos referente al hogar, pero te has preguntado estás cosas: ¿Qué pasaría si un día ella no tiene que lavar la loza?, ¿y si llevara mi ropa al cesto de lo sucio?, ¿y si recojo a mi hijo en el colegio?, ¿y si voy al mercado a comprar lo que falta?, ¿Qué pasaría si no permito que ella se levante hoy y hago todo yo? Las mujeres vivimos cansadas por nuestros trabajos, hijos si los tienes, vida social, y aparte de estar recogiendo cuanto desorden hay en casa, un poco de ayuda no estaría de más.

Basta de celos estúpidos: Si hemos demostrado nuestro amor, preferimos estar contigo en pareja que con amigos y tenemos confianza el uno por el otro, ¿Por qué demonios tienes que desconfiar de nuestro papel en la relación?, los celos son buenos cuando están desde el punto de vista de la protección (no sobre-protección), pero a veces se pasan con sus preguntas: ¿y porque saludaste a tu exnovio?, ¿y tu mejor amigo es gay?, de verdad que es muy desagradable y es el motivo de muchas rupturas.

Odiamos a los machos: Está bien que tengan su hombría, su personalidad que los diferencia de nosotras, pero, ¿es necesario que eructes después de la cena?, ¿Qué te comportes como un macho irracional medieval?, ¿Qué tengas conceptos machistas?, ¿Qué dejes los calcetines malolientes por toda la casa? Los modales son parte esencial de cualquier relación, y son muchas veces la falta de deseo sexual entre la pareja, pues es muy desagradable sostener un encuentro con alguien que no cuida ni siquiera de sí mismo.

También es incómodo que finjas escuchar algo que es importante y luego preguntes cosas que no tienen nada que ver. Es igualmente fastidioso que mientas para que nos sintamos bien. Es hora de que recuerde que eres amado, pero que ese amor implica reciprocidad amena, sencillez y ternura, siempre apelando a la confianza, al mor y a la comunicación como bases fundamentales de cualquier relación.